Daenerys Targaryen va al psicólogo: Parte I

Daenerys Targaryen, Madre de Dragones, Rompedora de Cadenas, Heredera al Trono de Hierro.

Parte I: Anamnesis y evaluación inicial.

Aclaraciones previas:

1ª: Se desvelan aspectos centrales de la trama, sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

2ª: Este artículo surge ante la idea de poder dar un sentido psicológico, armónico, a uno de los personajes principales de la trama y ayudar también con ello a comprender la complejidad que puede implicar el proceso de evaluación y diagnóstico en psicología. Así mismo, también podemos dar a conocer varios aspectos comunes de los muchos que pueden componer los trastornos de personalidad. No pretendo con ello dar un sentido concreto a la serie o al guión, ni ir más allá de la idea anteriormente descrita. 

3ª: El desarrollo de un diagnóstico psicológico está asociado a una serie de pormenores que dependen especialmente de dos factores: 1º la información e inquietud sintomática que muestra el paciente en consulta y 2º la dificultad/gravedad de un trastorno y su posible diagnóstico diferencial. Sin embargo, esto depende de factores terapéuticos que se escapan al objeto de este análisis. Así, tras varias revisiones, dejo el texto en el orden concreto en que lo escribí en un primer momento:

La primera parte del diagnóstico estaría relacionada con la evaluación (una vez despejadas las dudas sobre problemas orgánicos) de posibles trastornos de personalidad, buscando de esta manera confirmar o descartar patrones de comportamiento problemáticos estables en el tiempo y, probablemente, de índole identitaria. En este sentido, destaca en primer lugar en Daenerys una tendencia claramente narcisista que, a mi parecer, es la más fácilmente identificable. Daenerys Targaryen nace a la sombra de un hermano mayor déspota y maltratador, en el exilio, huyendo de un rey que desea su muerte y envía emisarios en su busca con ese objetivo. Desde pequeña se le dice que viene de una familia de reyes, los Targaryen, desdencientes directos de la Antigua Valyria, cuyo destino no es otro que gobernar al resto de mortales, inferiores a ellos. Su infancia está marcada por los arrebatos de ira de su hermano, Viserys, que tanto en el libro como en la serie son descritos como muy frecuentes y humillantes. 

A la sombra del maltrato, no hay duda de que Daenerys desarrolla una infancia cargada de miedo e inseguridad, marcada por el temor constante a ser asesinada por emisarios del rey y la cólera y humillación de su hermano. Tal es el maltrato y desprecio que su hermano le muestra que llega a asegurar que, a cambio del ejército de Khal Drogo, “dejaría que toda su tribu la follara, los 40.000 hombres y sus caballos si fuera preciso”

En escenas posteriores vemos como ese miedo e inseguridad empieza a ser compensados con una confianza y grandiosidad desmesuradas, empezando a mostrar conductas y afirmaciones grandilocuentes, del tipo: “soy la Kkhalesi del ejército de Drogo, la próxima vez que me levantes la mano será la última vez”. Esta tónica será una constante en el desarrollo del personaje que, temporada tras temporada, irá en aumento. De ser una niña humillada y golpeada pasa a ser la Khaleesi del Gran Mar de Hierba, para luego pasar a ser también  Madre de Dragones, La Que No Arde, Rompedora de Cadenas, y así un sin fin de títulos que no hacen más que añadir justificaciones a un narcisismo cada vez más desmesurado. Este es un patrón de personalidad que se verá afirmado y justificado, como veremos más adelante, a lo largo de toda la serie.  

Aquí surge necesariamente la pregunta:

Si tiene un trastorno grave de personalidad, ¿por qué no le va mal?

Ésta es una pregunta que me he ido haciendo conforme escribía el artículo. Antes de nada, quiero especificar un detalle. No todos los problemas de personalidad tienen por qué derivar en una patología grave. Puede haber personas con rasgos narcisistas patológicos cuyo tratamiento sea relativamente sencillo, así como otras cuya patología pueda llegar a ser altamente severa. Aquí mediará el hasta qué punto dichos rasgos influyen en su modo de vida personal, laboral, social, familiar o afectivo-sexual, pudiendo ir desde un aspecto relativamente funcional (en ciertos ámbitos) del comportamiento hasta otros completamente disfuncionales. 

Aclarado esto, no hay duda de que los aspectos descritos arriba entrarían, en una evaluación y diagnóstico en la sociedad actual, en aspectos altamente disfuncionales de la personalidad. Entonces, ¿por qué a Daenerys le va bien? Bueno, creo que la respuesta debería contar de dos partes. En primer lugar, debemos tener en cuenta que no siempre le ha ido bien. De hecho, se ha visto forzada a huir, intercambiar favores, entregarse a un desconocido de aspecto poco amigable a cambio de un ejército, e incluso estuvo a punto de morir de hambre en una travesía en medio del desierto. En muchas ocasiones nuestra “heroína” se ha visto al borde de la muerte, situaciones de las que se ha salvado muchas veces casi por pura suerte. O quizás no fuera suerte, quizás otra variable influyera, y aquí entraríamos en el segundo aspecto crucial en este personaje. Dragones. Tres dragones, para ser exactos. Independientemente del tamaño, casi todo el mundo quiere dragones (en ese mundo al menos), y no cabe duda de que el hecho de que los posea influye de manera notable en como sobrevive a la mayoría de las situaciones, incluyendo casi morir de hambre en el desierto. Para traducirlo a un lenguaje cotidiano sólo tenemos que ver qué representan realmente los dragones: los dragones son Poder. Y lo escribo con mayúscula, Poder, porque creo que estoy obligado a hacerlo. Si tienes poder el narcisismo no tiene por qué ser un problema, de hecho, a medida que aumenta el poder acumulado una persona puede hacer prácticamente lo que quiera. Es fácil hacer la semejanza: pensemos en los dictadores actuales, por ejemplo en Corea del Norte. La capacidad de actuación de Kim Jong-un en su territorio es prácticamente ilimitada, y él lo sabe. No me extrañaría que, ante una evaluación de personalidad, el narcisismo apareciera como un rasgo predominante. ¿Cómo no iba a hacerlo, si puede hacer casi cualquier cosa? ¿Cómo no, si los ciudadanos lo tratan casi como un dios? En esas circunstancias es difícil recordar que eres humano, a no ser que tengas a alguien constantemente recordándotelo

Capítulo segundo:

Daenerys Targaryen va al psicólogo: Parte II, diagnóstico diferencial.

Capítulo tercero:

Daenerys Targaryen va al psicólogo: Parte III, conclusión del proceso evaluativo y diagnóstico.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn
Daenerys Targaryen va al psicólogo: Parte I

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. ACEPTAR