¿Por qué Psiro? 

La labor profesional del psicólogo es sin duda una de las más complejas de cuantas puede haber, pues en ella se trabaja con algo que es a la vez de gran importancia y delicadeza, las emociones humanas. En particular, se presta especial atención a aquellas que provocan sufrimiento a la persona. Es por ello que, en terapia, se trata siempre de cuidar la comodidad y el bienestar del paciente. Cuidar el ambiente buscando crear un lugar amable y comprensivo es de una importancia capital. En Psiro trabajamos para dar el mejor trato al paciente, tanto en la disposición de la consulta, procurando que sea a la vez amena y cómoda, como en el trato personal, buscando siempre crear un ambiente agradable.

Igualmente, y dada la importancia que por sus particularidades tiene el trabajo del psicólogo, la terapia se realiza siempre bajo un exhaustivo rigor profesional. En Psiro trabajamos en una continua actualización profesional, buscando con ello que las terapias utilizadas para cada problema sean las que han demostrado mayor eficacia y eficiencia, evitando dar explicaciones enrevesadas y poco fundamentadas del problema del paciente y, a su vez, ahorrando alargar la terapia con sesiones innecesarias. Por último, y como es propio de cualquier intervención psicológica, se trabaja en adaptar las terapias al caso particular del paciente, teniendo en cuenta sus particularidades personales, sociales y culturales.

Metodolíga de trabajo y problemas de consulta más frecuentes:

Respecto a los problemas que podemos trabajar en consulta, tanto en adolescentes como en adultos, pueden ser de muy diversa índole. Es común encontrar pacientes con problemas muy dispares, más aun teniendo la dificultad a la que se enfrenta el propio paciente a la hora de definirlos. De manera orientativa, podemos agrupar los problemas más comunes que trabajamos en terapia según sus características principales:

  • Estado anímico bajo, cuadros depresivos: Los problemas depresivos se caracterizan por un bajo estado de ánimo o una tristeza intensa y persistente en el tiempo, que se interpone en nuestra capacidad para desarrollarnos laboral, social o personalmente.Romper ese círculo de baja actividad comportamental y tristeza es crucial a la hora de enfrentarse a este tipo de problemas. Igualmente, se dan herramientas al paciente para que sea capaz de gestionar dichas emociones de manera adecuada.
  • Problemas de ansiedad, bien generalizada o focalizada: La ansiedad surge como respuesta fisiológica a una situación que se percibe como altamente demandante. Así, en la sociedad actual pueden darse situaciones en las que la respuesta ansiosa pueda suponer un problema para la persona. Aprender a identificar y gestionar la ansiedad es la base del tratamiento a problemas que pueden ir desde distintos tipos de fobias (por ejemplo, a algún insecto), como la fobia social (miedo a hablar en público), pasando por ansiedad generalizada u otros problemas relacionados.
  • Inseguridad o baja autoestima: La inseguridad a la hora de relacionarnos con los demás puede suponer un problema a la hora de establecer relaciones sociales satisfactorias, llevando a la persona a evitar el contacto o recluirse. Habitualmente va acompañada de una autoestima negativa, que nos hacen percibirnos como personas poco valiosas, llevando comúnmente aparejado problemas de tipo ansioso-depresivo. La educación emocional, la reestructuración cognitiva y el desarrollo de habilidades sociales son, entre otras, herramientas de gran utilidad para desarrollar estrategias que permitan adquirir un autoconcepto y una autoestima más acordes a nuestra realidad.
  • Obsesiones, pensamientos repetitivos o perturbadores, hipocondría: Hay ocasiones en las que nos encontramos con pensamientos que no se nos quitan de la cabeza. Pensamientos perturbadores, de contenido dañino o desagradable, que se repiten una y otra vez causando malestar psicológico, especialmente ansiedad y preocupación. En terapia, se trabaja en primera medida explicando de donde surgen esos pensamientos, qué es lo que hace que se vuelvan repetitivos para, una vez adquirido dicho conocimiento, aplicar las técnicas que permitirán disminuir su aparición, así como el malestar que provocan.
  • Problemas para dormir, insomnio: Los problemas asociados a la falta de sueño suelen tener consecuencias en todos los ámbitos del día a día. La falta de sueño provoca irritabilidad, estado de ánimo negativo o ambivalente, fatiga… afectando de esa manera a la forma en la que nos relacionamos con los demás o a nuestro desempeño laboral. En muchas ocasiones el insomnio viene asociado a otros problemas personales, como estrés o bajo estado de ánimo, que hacen que no se pueda trabajar uno sin tratar los otros. Para el tratamiento de los problemas del sueño es importante tanto explorar las posibles causas del insomnio cómo adquirir y desarrollar una higiene del sueño adecuada.
  • Estrés laboral o personal: Se puede entender el estrés como una estrategia de activación corporal que se pone en marcha a la hora de responder a situaciones nuevas, o que requieren de un esfuerzo extra. Es común encontrarnos con estrés ante demandas familiares o laborales, o al enfrentarnos a cambios vitales, como pueden ser el cambio del centro de estudios o de trabajo, o el cambio de residencia. Cuando dicha situación se alarga en el tiempo, la acción del estrés produce malestar psicológico, como irritabilidad, cansancio o bajo ánimo; así como somatizaciones, que comúnmente se traducen en malestar físico, dolor de cuello o de espalda, o irritación en la piel. Los objetivos terapéuticos en este tipo de situaciones se encuentran relacionados tanto con la gestión y disminución de los estresores en nuestro día a día como en el desarrollo de estrategias de regulación adecuadas que nos permitan hacerles frente con facilidad.
  • Adicción al juego, alcohol o drogas: Los procesos adictivos se cuentan como uno de los problemas más importantes de las sociedades actuales. En su génesis se encuentra el desarrollo de una actividad que comenzó siendo de tipo lúdico, pero que con el tiempo ha llegado a escapar de nuestro control, convirtiéndose en en un aspecto central de nuestra vida y provocando angustia cuando no se puede llevar a cabo. Técnicas como la planificación y el control de estímulos, el trabajo emocional y la gestión de impulsos, incluyendo explorar qué nos impulsa realmente a la conducta adictiva se muestran como claves a la hora de tratar este tipo de problemática.
  • Duelo no resuelto: El proceso de duelo es una experiencia que surge ante la pérdida de un ser querido. Dicho proceso suele estar asociado al fallecimiento de un familiar o alguien cercano, pero también puede darse en otras situaciones, como en una ruptura de pareja. Cuando el proceso de duelo no se resuelve adecuadamente suele dar lugar a recuerdos intrusivos, estado de ánimo deprimido o insatisfacción vital. Evaluar el proceso y desarrollarlo es un factor importante a la hora de superar esa pérdida, dejando que la persona pueda ser recordada sin que ello suponga un sufrimiento que desborde nuestro día a día.

Terapia online y a domicilio:

Por último, teniendo en cuenta siempre las necesidades de los clientes, se ofrece la posibilidad de realizar la terapia o bien online, mediante el sistema de chat de google mail, o bien a domicilio. Esta modalidad de terapia se reservará a casos especiales, en las que o bien el paciente tuviera algún tipo de incapacidad, situación en la que primaría la terapia a domicilio; o bien para los casos en los que el paciente se viera obligado a mudarse durante el transcurso de la terapia, donde primaría la terapia online.

Si caminas sólo llegarás más rápido,

si caminas acompañado llegarás más lejos.

«proverbio oriental»

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