Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)

Cuadros Ansioso-Obsesivos

Los problemas relacionados con la ansiedad pueden tener múltiples caras. Una de esas caras se muestra en forma de pensamientos intrusivos, es decir, pensamientos repetitivos que no pueden ser controlados y que generan un gran malestar. Este es un proceso complejo, en el que la ansiedad queda asociada a una preocupación concreta, creando la sensación de que “no te la puedes quitar de la cabeza”, y ésta, cuando aparece, genera a su vez más ansiedad

Llegados a este punto, el trabajo terapéutico es clave para poder entender el por qué de dicha preocupación, de dónde viene, y qué podemos hacer para aprender a dejarla a un lado y reducir con ello la ansiedad. 

Cuando dichos síntomas aumentan en gravedad pueden llegar a desarrollarse en cuadros de tipo obsesivo-compulsivo.

Qué es el TOC

El Trastorno Obsesivo Compulsivo es un desorden psicológico enmarcado dentro de los cuadros obsesivo-ansiosos, que se caracteriza por un pensamiento recurrente y repetitivo acerca de la posible ocurrencia de un evento catastrófico que es vivido con gran ansiedad, y que requiere de una serie de actos o compulsiones destinadas a evitar que ocurra dicho evento. 

Para comenzar a entender qué mantiene un TOC hay que tener en cuenta que los eventos temidos no tienen por qué ser altamente probables, de hecho, en muchas ocasiones las personas que lo sufren son perfectamente conscientes de que dichos eventos son imposibles o, como mucho, muy poco probables. Así, lo que mantiene activa la sintomatología obsesivo-compulsiva no es la lógica del pensamiento repetitivo temido, sino la ansiedad asociada a dicho pensamiento. Por ejemplo, una persona puede tener miedo a contraer una enfermedad y como consecuencia, necesitar lavarse las manos o ducharse muchas veces al día (rituales de lavado). Aquí no sería la necesidad real de lavado la que mantendría la patología, pues sabemos que no es necesario lavarse las manos muchas veces al día para mantenernos sanos, sino el miedo a enfermar si no se lavan, por un lado, y la ansiedad derivada de no hacerlo, por otro. Así, lo que mantiene la patología en último término no sería un componente racional, sino uno emocional. Es por esto que aunque familiares y amigos intenten hacer comprender a la persona afectada que no es necesario el ritual (del tipo que sea), estos intentos suelen caer en saco roto. 

Se hace necesario entonces un trabajo terapéutico, en el que se pueda ayudar a la persona a entender y regular los diversos factores que influyen en el mantenimiento de la sintomatología, incluyendo los factores, cognitivos, conductuales y emocionales. 

El trabajo terapéutico.

La terapia psicológica para el Trastorno Obsesivo Compulsivo es un trabajo complejo que requiere tanto la actuación de un psicólogo formado y con experiencia en cuadros obsesivo-ansiosos como de la disposición del paciente para enfrentarse a sus síntomas. El protocolo de tratamiento consta de 4 partes diferenciadas: 

1.- La primera parte sería la de evaluación y diagnóstico. En ella nos centramos tanto en conocer la sintomatología exacta del paciente como de crear un clima entre terapeuta y paciente adecuado para el trabajo de esta patología. En pacientes menores de edad dicho trabajo se acompaña de entrevista a padres. La primera parte abarcaría las primeras sesiones. 

2.- Intercalado con el trabajo de evaluación y diagnóstico y más adelante, habría un trabajo dedicado, por un lado, a la psicoeducación, teniendo ésta el objetivo de que el paciente y, en su caso, los familiares indicados, comprendan qué está ocurriendo y en qué se basa el trabajo terapéutico que se va a llevar a cabo. Por otro lado, comienzan a darse las primeras técnicas de trabajo para aprender a regular la ansiedad, el miedo y las rumiaciones. 

3.- La tercera parte estaría enfocada a afianzar el trabajo de regulación emocional y control de síntomas iniciado en la segunda. Acompañando ese proceso, se profundizará en el trabajo de los problemas personales o contextuales que puedan haber influido en el desarrollo y mantenimiento del trastorno, contribuyendo con ello a una mejora del bienestar personal.

4.- Para finalizar el proceso terapéutico, se incluye una última fase de prevención de recaídas y cierre, destinada a conocer y aprender a manejar las situaciones que pudieran favorecer la reaparición del TOC en un futuro. 

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Pablo Robles – Doctoralia.es

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