Westworld, la convivencia con robots y el Valle Inquietante

Quizás algunos de vosotros hayáis visto la serie de HBO Westworld. Para los que no lo hayáis hecho, os planteo el escenario de la serie (sin desvelar ningún aspecto de la trama). Westworld presenta un mundo futurista, en el que se han logrado hitos a día de hoy utópicos, como la capacidad de curar cualquier enfermedad, o regenerar cualquier tejido. En ese mundo, con la finalidad de ofrecer entretenimiento y combatir el tedio una empresa crea un “parque turístico”, de ambientación del oeste estadounidense, en el que recrea ciertas tramas en las que el individuo se puede sumergir y explorar. Para ello, es necesario crear una serie de robots humanoides que recreen al ser humano no sólo físicamente, sino también a nivel de pensamientos, emociones y comportamientos, de manera que para el usuario la experiencia sea lo más realista posible (aquí os dejo el tráiler). De esta manera, los protagonistas de la serie se sumergen en ese mundo, empatizan, y dan rienda suelta a sus deseos o fantasías ocultas. Pueden ser tanto el héroe como el villano sin que haya consecuencias pues, al fin y al cabo, “sólo son robots”.

Está claro en este punto que la serie presenta un escenario de ciencia ficción imposible de concebir a día de hoy, pero, ¿sería posible establecer ese tipo de relaciones con robots si éstos fueran tan realistas? ¿Llegaríamos a empatizar con ellos, divertirnos, emocionarnos o incluso amarlos?

Empatizando con robots

La primera pregunta aquí sería si somos capaces de empatizar con robots. Si la respuesta es no, podemos dar el tema por concluido. Si no hay empatía, no hay relación humana. Por suerte para nosotros, ya existen investigaciones en las que se ha medido el nivel de empatía con robots.

En un trabajo de 2015 se exploró la forma en que los humanos empatizamos con el dolor sufrido por un robot. En concreto, se midió la respuesta neurológica de empatía de 15 sujetos frente a unas imágenes en las que se mostraba a una mano humana cortando un papel con unas tijeras. En algunas imágenes, la persona cortaba bien el papel, mientras en otras se apreciaba claramente que se iba a cortar a la mano. Por otro lado se presentaba la misma serie de imágenes pero con una mano robot. En ambas ocasiones se hacía tanto con la mano izquierda como con la derecha. Para clarificar, aquí abajo tenéis un ejemplo de las imágenes utilizadas1:

Figure 1

Al comparar la respuesta neurológica de empatía de los sujetos ante ambos tipos de imágenes se encontró que efectivamente, los sujetos estaban empatizando con el posible dolor de la mano robot, aunque el nivel de empatía era menor que en las imágenes de la mano humana1. Resumiendo, los sujetos empatizaban con el robot, pero a un nivel menor que con una persona.

Igualmente, cabe destacar que en dichas imágenes se usaba una mano que era claramente robótica pero, ¿qué pasaría si dicha mano robótica fuera más parecida a una humana? Pues bien, en otra investigación encontraron que los humanos empatizamos más con robots de apariencia humana que con los de apariencia robótica2. Es decir, a mayor parecido, mayor empatía.

Sin embargo, a pesar de los resultados, aún no está del todo claro que esto ocurra siempre así…

El Valle Inquietante

La hipótesis del valle inquietante fue planteada por Masahiro Mori en 1970. En ella se plantea que el aumento de la empatía hacia los robots es directamente proporcional al parecido del robot con una persona real. Sin embargo, alcanzado cierto punto de realismo aparece el conocido como valle inquietante, en el que se produce una bajada de empatía, siendo ésta sustituida por repulsión. Al seguir aumentando el realismo del robot, esta repulsión desaparece, volviendo a aparecer los resultados de empatía. Aquí tenéis la gráfica que define el valle inquietante3:

Figure 1

Esto es algo que descubrieron desafortunadamente los empleados de Pixar al lanzar el cortometraje de 1988 Tin Toy (podéis acceder al vídeo aquí). Al divisar el cortometraje, el público manifestó una fuerte repulsión hacia el personaje del bebé que, al parecer, se encontraba en algún punto de ese valle inquietante. Para los espectadores, ese bebé era bastante parecido a un bebé humano, pero no lo suficientemente parecido como para ser agradable.

En éste otro vídeo podemos ver un ejemplo de uno de los robots más logrados hasta la fecha. Sin embargo, aunque la expresión está realmente conseguida, sigue habiendo una diferencia respecto a la expresión humana que nos puede resultar extraña, especialmente en el momento en el que sonríe.

Sin embargo, aún no están claras las causas que podrían dar lugar al valle inquietanteSegún Mori, es posible que la causa más probable de este valle se encuentre en que, para los robots que se encuentran en dicho valle, el parecido sería más cercano al de un humano sin vida que al de uno vivo3. De esta manera, al contemplarlos se activaría un mecanismo de repulsión ante la muerte, que sería el que provoca esa sensación desagradable. Otras hipótesis hablan de un parecido de dichos robots a humanos deformes o enfermos, lo que activaría un mecanismo de protección frente a la enfermedad.

Lo cierto es que aún existe controversia sobre las causas de dicho valle. En una investigación de 2006 se exploraron las posibles causas del valle inquietante sin resultados concluyentes, lo que llevó a los investigadores a sugerir que debe haber algún otro factor, aparte del parecido humano, que medie en la aparición de dicho valle4. Con todo, no hay duda de que los avances en los campos de la psicología y la robótica nos ayudarán a discernir, en un corto espacio de tiempo, las cuestiones relativas a cómo será la convivencia entre la humanidad y los futuros robots.

 

Referencias:

  1. Suzuki, Y. et al. (2015) Measuring empathy for human and robot hand pain using electroencephalography. Sci. Rep. 5, 15924; doi: 10.1038/srep15924.
  2. Riek, L. D., Rabinowitch, T. C., Chakrabarti, B., & Robinson, P. (2009, March). How anthropomorphism affects empathy toward robots. In Proceedings of the 4th ACM/IEEE international conference on Human robot interaction, 245-246.
  3. Mori, M., MacDorman, K. F., & Kageki, N. (2012). The uncanny valley [from the field]. IEEE Robotics & Automation Magazine, 19(2), 98-100.
  4. MacDorman, K. F. (2006, July). Subjective ratings of robot video clips for human likeness, familiarity, and eeriness: An exploration of the uncanny valley. In ICCS/CogSci-2006 long symposium: Toward social mechanisms of android science, 26-29.
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